
El tiempo pasa raudo e incontenible. Desde el 28 de septiembre, en que una votación mayoritaria de ecuatorianos y ecuatorianas aprobó la Nueva Constitución construida colectivamente en Montecristi (con la convergencia de muchas voluntades, sueños y esperanzas del cambio que muchos de nosotros hemos puesto), ha pasado ya seis meses, y solo nos restan otros seis meses para que la Asamblea Nacional tenga que aprobar de manera mandatoria la Nueva Ley de Comunicación.
El tiempo es cada vez más corto y las y los periodistas, si queremos «ser leal y consecuente con los principios y aspiraciones de su pueblo, de su comunidad y de su familia», como expresa nuestro Código de Ética Periodística, vigente, en su declaración de principios, no podemos quedarnos al margen de este proceso de construcción de la nueva ley.La Asociación Católica de Comunicación, SIGNIS-Ecuador le invita a que sigamos aportando con propuestas que deberían ser fundamentales para que se incluya en el proyecto de la nueva Ley de comunicación.
Háganos conocer su criterio sobre estos u otros temas que para nosotros son importantes:
• ¿Qué debe incluir la ley sobre los medios públicos?
• ¿Debe la nueva ley de comunicación regular las concesiones de las frecuencias radioeléctricas, para la radio y la televisión?
• ¿Cómo garantizar en la ley una auténtica democratización de la comunicación?
• ¿La nueva ley debe despenalizar los delitos de difamación y desacato a los periodistas que ejercen su profesión?
• ¿Cómo regular los contenidos informativos, educativos y culturales de los medios de comunicación (Art. 19 Const.) sin que se puede caer en un mecanismo de censura previa (Art. 18 Const.)?
. ¿Cómo garantizar la libertad de expresión?
• ¿La nueva ley debe garantizar el ejercicio del periodismo a los profesionales titulados y graduados en las Facultades de Comunicación?
• ¿Cómo garantizar en la ley para que los grandes circuitos mediáticos incluyan contenidos que respondan a la realidad intercultural y diversa de nuestro país (Art. 16 Const.)?
• ¿Cómo lograr que la ley garantice el derecho de acceso libre a Internet, tal como se tiene derecho a la educación, a la salud…?
La democracia solo se fortalece cuando hay una participación activa de sus ciudadanos. Las y los comunicadores no podemos renunciar a construir nuestra ley. Si ahora permanecemos indiferentes a este proceso de construcción de la ley, no esperemos que los dueños de los monopolios mediáticos, que en muchos casos responden a los grupos de poder económicos y políticos claramente identificados, puedan garantizarnos que los derechos logrados en la Nueva Constitución se plasmen en la nueva ley.
Participemos en la construcción de la Ley de Comunicación. Opine, proponga, sugiera.
Deje su comentario en el sitio web de SIGNIS Ecuador o escriba a signisecuador@yahoo.com, o a José Mármol a pepe@oclacc.org, jnmarmol@yahoo.es
Algunos documentos que pueden orientar nuestras opiniones y propuestas:
21 PUNTOS BÁSICOS POR EL DERECHO A LA COMUNICACIÓN-ARGENTINA
Ley general de telecomunicaciones Venezuela
Ley General de Telecomunicaciones Chile
Ley Federal de telecomunicaciones México
Proyecto de ley de servicios audiovisuales-Argentina
Estimados hermanos,
Tambien en Perú, eastamos metidos en la consulta nacional de la nueva Ley de los medios Estatales. Al respeto, la APC, aliandose con otras fuerzas sociales, defendemos la propuesta de Medios Publicos y no estatales, con financiacion pública pero con una mayoria de representantes de la sociedad civil, de los profesionales de las Comunicaciones en el Comite Directivo, y con elecciones internas fuera de las campañas electorales y de los cambios de gobiernos.
Adjunto algunos documentos que hemos trabajado anteriormente y la propeusta de los gobiernos regionales al respeto. Ojala les sean de utilidad.
Un abrazo.
Michel BOHLER
Jr. Junin #253 – A
Lima 17
261-2097
DOS VISIONES EN LA CONSTRUCCIÓN DE CONTENIDOS
A propósito de la Ley de Comunicación
La discusión sobre la construcción de contenidos, en la programación de los medios de comunicación, se expresa desde dos corrientes de pensamiento que conducen la comprensión de la comunicación, y que tienen que conjugarse para dar un salto cualitativo hacia la construcción de una sociedad constituida por seres humanos propositivos y solidarios.
La primera (y de hecho la que ha regido hasta la actualidad) se refiere a que debe existir “alguien especial” que construya estos contenidos; sean equipos técnicos de los medios movidos por el rating, o el “estado que cree conocer que es lo bueno y lo malo para los ciudadanos”.
La segunda, que es una visión en construcción, está orientada por el hecho de que los contenidos se encuentran en la realidad social y precisan que se ejercite la acción de mediación de los comunicadores y de los medios masivos, para socializarla adecuadamente.
De hecho, el tema no es tan sencillo, está orientado a la reflexión, al debate, y a la toma de decisiones en la práctica; para conciliar lo que pasa en la realidad (aspectos políticos, sociales, culturales, ambientales) con los temas educativos y de entretenimiento.
Para hacer efectiva esta nueva construcción de pensamiento hace falta la comprensión de los viejos y nuevos paradigmas a los que se enfrenta la sociedad actual.
El paradigma de la transmisión de información, establecido por la Escuela de Chicago y la orientación Funcionalista, que conceptualiza a la comunicación como el proceso conducido desde un emisor que construye un mensaje para pasarlo a un receptor (E — M — R). Esta visión se fundamenta en el auge de los medios de comunicación masiva; así: la radio, la prensa, la televisión son canales a través de los cuales se emite información construida por un conductor del pensamiento.
Esta noción, a la vez, responde al pensamiento de imponer modelos universales que sirvan para propagar una única y correcta racionalidad (forma de ver el mundo) en la que los seres humanos, deberíamos manejarnos. Sin lugar a dudas esta visión ha conducido a esta etapa histórica denominada MODERNIDAD.
Sin embargo, desde hace varias décadas ha sido cuestionada, y con fuerza surge la diversidad cultural para echar abajo los criterios de que existe una sola lógica de pensamiento que tiene que ser impuesta a los seres humanos. La concepción de la comunicación desde la cultura abona este pensamiento, para visualizar un nuevo paradigma cimentado en la presencia y respeto a diferentes lógicas, a disimiles formas de percibir el mundo.
Esta construcción del pensamiento deja de lado a la simplificadora explicación de transmisión de información y da paso a la comprensión de la comunicación como “saberes socialmente constituidos”.
El reto está presente… es fundamental repensar la “función” de los medios, y más bien medirla en cómo participan en la construcción de una sociedad de respeto, inclusión y de construcción de caminos democráticos. Quizá hay que volver a los “inicios”, a lo que decían algunos teóricos de la comunicación: los medios son mediadores entre lo público y lo privado, contribuyen, a constituir la visión social del mundo, al igual que la familia y la escuela.
Desde esta perspectiva se recupera su valor social y de hecho el de los comunicadores, ya que los medios masivos solo son las herramientas para apostar por la responsabilidad social de construir un mundo mejor, que le compete a la sociedad en su conjunto.
Ivonne Cevallos Rosales
Ms. Comunicación